Hoy os voy a hablar de 3 tratamientos que normalmente recomiendo a mis pacientes realizarlos en periodo de vacaciones: El aumento de labios, la blefaroplastia sin cirugía y los que se realizan empleando hilos tensores.

Quiero matizar que ninguno de estos tratamientos requiere baja médica y con cualquiera de ellos se puede seguir la rutina diaria, inmediatamente después de salir de consulta. Al realizar estas técnicas se consiguen resultados sorprendentes evitando la cirugía. A pesar de ser ambulatorios y poco invasivos es común que aparezcan hematomas e hinchazón en la zona tratada, y alguna molestia los días posteriores. Por ello quienes quieren evitar alguna mirada o pregunta en el trabajo, prefieren pedir cita en vacaciones.

Os cuento un poco…

Sin ninguna duda uno de los tratamientos que está creciendo y avanzando en cuanto a su uso y técnica, son los hilos tensores. El objetivo principal es conseguir el resultado antiedad más natural que existe actualmente. Se realiza en consulta y en menos de una hora el paciente podrá incorporarse a sus tareas diarias. Se pone anestesia local previa a la a aplicación de los hilos, por lo que no resulta molesta. Es normal que el área tratada se inflame un poco y aparezcan pequeños hematomas. El efecto de estos hilos reabsorbibles dura en torno a año o año y medio, dependiendo de la capacidad de generar colágenos de la persona.

Otro tratamiento que os encanta es el aumento de labios, que a pesar de realizarlo cuando trabajáis, sin trabajar, en verano o en invierno… yo recomiendo aprovechar estas fechas por los hematomas y leve inflamación que puede aparecer durante los dos de días posteriores. Es cierto que se disimulan fácilmente. Este tratamiento se realiza con ácido hialurónico, que es un material biocompatible y no provoca ningún tipo de reacción, se aplica con anestesia local, por lo que el procedimiento es indoloro. El AH se va reabsorbiendo poco a poco y la duración media es de un año.

El último tratamiento es casi un milagro que se nos ha colado en la medicina estética. Consiste en reducir el exceso de parpado y dejar paso a una mirada más viva y joven. Antes solo se conseguía con cirugía, pero gracias a la blefaroplastia ya no hace falta pasar por el quirófano para volver a tener una mirada joven.

Es una técnica rápida y simple que se realiza en la consulta con anestesia local. El tratamiento dura aproximadamente 40 minutos. Cuando el paciente abandona la consulta, la zona tratada se encuentra ligeramente inflamada, y presenta unas pequeñas costras que van desapareciendo a lo largo de 7 – 10 días.  Se puede continuar haciendo una vida normal desde el momento de acabar el tratamiento, solo habrá que ponerse una crema específica para que la recuperación sea más rápida durante el tiempo que dure las costras. La zona puede permanecer ligeramente inflamada o con una rojez sutil, que se irá recuperando lentamente.

En este post he intentado ser realista y clara en cuanto a las molestias inmediatas que pueden surgir tras un tratamiento, para que puedas elegir la fecha que te sea más conveniente para realizarlo. No he entrado en explicar en profundidad la realización de cada una de las técnicas de la que os he hablado. Hablaremos más explícitamente de ellos en entradas individuales, no obstante, si te interesa alguno de ellos o tienes dudas, como siempre digo, no dudes en ponerte en contacto conmigo para aclararlas sin ningún compromiso.

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