Se acerca el buen tiempo y también el momento más delicado del año para nuestra piel, sobre todo del rostro y escote.

 

Es importante cuidarse ahora, para que después del verano, tengamos una piel perfecta. Por ello hoy quiero hablar sobre la técnica de vitaminas infiltradas.

Se trata de una técnica médica no quirúrgica que mejora la flacidez de cara y cuello, da brillo y grosor a la piel y una dosis extra de hidratación.

Es como una pócima mágica; un cóctel exclusivo de vitaminas, minerales, coenzimas y ácido hialurónico. Es el tratamiento perfecto para devolver el brillo natural y juvenil a la piel, estimulando la actividad de los fibroblastos.

Esta técnica no es invasiva ya que las microcánulas poseen la punta roma que no daña los tejidos, y permite una mejor distribución del cóctel, no produce hematomas y es prácticamente indolora.

Lo recomiendo especialmente cuando hay sintomatología de:

  • Deshidratación.
  • Pérdida de tonicidad, flexibilidad y densidad cutánea.
  • Sobreexposición solar.

Tras el tratamiento recomendamos algunas pautas para que la efectividad del tratamiento sea más duradera.

  • Usa protección solar cada 2 horas durante la exposición solar.
  • Esperar 2 horas para maquillarse.
  • Tomar abundante agua (1,5 litros diarios) durante 15 días.

Lo ideal para notar un gran cambio es realizar unas 6 sesiones, espaciadas en 2 fases:

Fase 1: 3 sesiones (1 sesión semanal), durante 3 semanas.

Fase 2: A los 6 meses desde de la primera fase se repite la pauta de 3 sesiones, (1 sesión semanal), durante 3 semanas.

En las 6-8 horas siguientes al tratamiento recomendamos:

No masajear ni tocar, ni presionar la zona tratada.
No usar cascos de moto u otro tipo.
Evitar el ejercicio físico y la sudoración.
Esperar 6 horas para dormir.

¡A las 48 horas empezarás a percibir sus efectos!
Y tu, ¿eliges cuidarte?