El arte de la medicina estética está en realizar el retoque preciso para armonizar un rostro con respecto al resto de facciones y preservar su naturalidad.

Para conseguir este objetivo hay 3 factores que son clave.

1. Un diagnóstico correcto.

En medicina estética, como en todas las especialidades médicas, lo primero y fundamental es realizar un correcto diagnóstico.

¿Por qué es tan importante?
Imagina que vas al hospital por un dolor en el costado y te diagnostican una contractura muscular, pero finalmente resulta que era una neumonía. Las consecuencias pueden ser realmente negativas.

La misma importancia tiene en medicina estética realizar un buen diagnóstico. Cuando tengo un rostro delante me gusta tomarme mi tiempo en hacer una buena valoración de cada persona, observar y escuchar, para poder diagnosticar bien cuáles son las necesidades.

2. Guiar al paciente hacia lo que realmente necesita.

A veces sucede que lo que el paciente quiere no es lo que necesita para conseguir el resultado que desea, y el profesional de medicina estética debe diagnosticar correctamente y guiar por el camino correcto. Por ejemplo, me ha ocurrido que un paciente viene porque quiere ponerse hilos tensores, pero lo que realmente necesita para mejorar su tercio medio es reponer con Hialurónico la pérdida de volumen.

Otro ejemplo, acude a la clínica porque quiere tratarse la “papada”, pero en realidad para equilibrar su rostro es necesario marcar bien la línea mandibular y proyectar el mentón.

3.- A tu gusto.

El diagnóstico de una cara es muy personal y el sentido estético es exclusivo en cada persona, es decir, si pusiéramos a dos personas que fueran idénticas y a dos médicos estéticos el resultado sería distinto, ni mejor ni peor sólo diferente.

Importante, a la hora de elegir una clínica, además de las reseñas sobre su trabajo, que veáis muchas fotografías y videos de cómo trabaja el médico que os está valorando ya que el resultado de un buen diagnóstico siempre es un buen éxito.